SIEMPRE ERES Y ERAS TU
Desperté con ese acre sabor que se apodera de uno, cuando el estupor desaparece y comprendemos demasiado tarde que era un sueño y se está desvaneciendo el recuerdo de lo que nos hizo sonreír poco antes de despertar.
Esa desesperante sensación evanescente que va borrando lenta e insidiosamente todo lo que de dulzura trajo el soñar… y va quedando ese sabor amargo y real, mientras los recuerdos irreales corren desbocados para perderse en el horizonte de la conciencia que se confunde con el que la nueva luz va mostrando. Esa confusión de luces reales y soñadas; luz del amanecer que consigue ocultar la luz que nos sonreía hacía breves instantes.
Queda la extraña sensación de que lo que nos llena tal vez sea solo un sueño, como ese que hemos perdido. Y me quedo pensativo, era un sueño tan fuerte, eras tú nuevamente. Como siempre que te reencuentro, en tantas caras, tantos cuerpos, tantos sueños: tú baja y alta, delgada y ancha, morena y clara, sonriente y pensativa, humo de sueños y presencia real.
Me sonreíste en todas las épocas y lloramos también; me soñaste como te soñaba, nos vivimos los dos. Eres eterna como el tiempo, eres infinita como el espacio; pero a la vez eres pequeña y frágil, permites que te posea y domine, pero luego te escapas y desvaneces con una risa pequeña e íntima con la que pareces llamarme mientras te vas.
Recordé todas las cosas que viví en ti y todas las vidas que he vivido a través de tus ojos, tu cuerpo y tus manos. Recordé también todo lo que he soñado a través de tus ojos-cuerpo-manos… Porque el recuerdo de lo vivido se confunde con el recuerdo de lo soñado. Tal vez ese sea mi sino, soñar que he vivido y confundir el deseo con lo que recuerdo; confundir los sueños con lo que llegué a vivir. Porque creí vivirlo cuando solo lo soñaba.
Y la fusta que empuñó mi mano se desvanece en un humo negro que clarea hasta desaparecer, y la flor que te di, se quedó en mi mente como recuerdo de un sueño, o un deseo, que nunca se manifestó. Y la desnudez que te hice adoptar se confunde también con otros miles de recuerdos, y con infinitas sensaciones que han dejado su poso en mi caminar.
Te recuerdo en tantos cuerpos; pero también en tantos sueños, que no sé donde está tu cálido contacto, que soñé viviendo o viví soñando. Tal vez solo soñando, aunque me ha quedado el rescoldo en mis manos…
Si, yo te doblegué y te sentí a mis pies, eras tú presente y ausente a la vez en mis sueños y mi sentir; por eso la calidez que recuerdo era real… Y tus ojos de gacela asustada, y tu mirada orgullosa, diosa sometida y victoriosa a la vez… ¡OH! Eres todas ellas, y a la vez solo un sueño, mi sueño. Eres todas las mujeres que he ido conociendo, y todos los anhelos y sueños que he tenido o deseado… Por eso te recuerdo de tantas formas y por eso también te confundes en mis sueños con todos mis deseos, y te veo siempre, cuando te conozco, aunque tengas miles de rostros y cuerpos, y cuando te sueño, aunque tu evanescente imagen no consiga fijarla nítidamente: eres siempre tu, mi perra, mi diosa… tal vez alguna vez incluso fue amor.
Porque todas ellas eres tú, única y presente a la vez que ausente: voz en el viento, mirada en la luz, sueño en el alma… cuando al fin te encuentre, descubriré que todas ellas tenían algo de ti; aunque sólo tu eres la suma de todas ellas: por eso eres un sueño y aún no te he encontrado; por eso te sigo soñando aunque alguna vez he tenido la sombra de tu esencia en mis manos.
Pero también por eso todas las veces que te he encontrado, te he visto a ti, y duele tu marcha, lo mismo que tu presencia, y vivirte y soñarte es infinito, a la vez que pequeño; eres siempre tu, pero no terminas de ser tu… ¿Te encontraré alguna vez?
…
Si… Un día soñaré que te sueño, mientras tú estás soñando que me sueñas. Seguiremos soñando y soñaré que me sueñas, mientras tú sueñas que te sueño. Y ese soñar será viviéndote, y tu soñarás viviéndome. Cuando nos demos cuenta, la magia nos hará despertar y nos miraremos a los ojos… nos perderemos en ellos… Estaremos despiertos y completos, se habrá cerrado todo el ciclo y sentiremos que ya no estamos viviendo o soñando, sino que SOMOS.
Notaré en mis manos una cadena, notarás que te aferra y que te llevo, poseyéndote. Notaremos que somos quienes hemos soñado y quienes nos hemos vivido en tantos encuentros que asumirán todo el sentido pues nos han permitido encontrarnos. En ese instante infinito y eterno a la vez, me harás inmenso, porque siendo mi perra serás mi diosa también, y poseyéndote seré tan grande como nunca fui.
En ese momento ya no importará el espacio recorrido o que vayamos aún a recorrer; ni el tiempo vivido o que vayamos a pasar; nada de eso tendrá sentido porque será un momento eterno que abarcará todo el espacio y todo el tiempo… será un infinito, será ya toda la MAGIA, porque en ese momento, perra, puta, amor… seremos UNO.